jueves, 30 de junio de 2016

La Ley del suelo, un disparate jurídico
Moncho Rouco*
Aunque nueve de cada diez casos de corrupción en el ámbito municipal, en Canarias, están relacionados con delitos de origen urbanístico en todas sus derivaciones, los enrevesados circuitos de poder que sostienen el pacto político entre CC y el PSOE están gestando una ley del suelo, prostituida en origen y viciada en sus formas, por inconfesables compromisos. El suelo y su gestión han sido el talón de Aquiles de las corporaciones locales. El mundo de la promoción inmobiliaria generara  plusvalías tales que acaban quebrantando voluntades políticas. No es necesario volcar ejemplos en el papel, muy cercanos los tenemos, sólo señalar como muestra el vergonzoso Arona-gate que se está juzgando estos día

Un inmenso disparate jurídico

El sentido común debería provocar que las salvaguardas a implementar superasen a las fisuras de la ley. Pues bien, está aconteciendo justamente lo contrario, el gobierno de Canarias, en un acto de complicidad manifiesta, ha elaborado un Anteproyecto de Ley del Suelo que diluye atribuciones fundamentales en organismos locales e insulares. Algunos dirán que no se puede poner el zorro a cuidar a las gallinas y mucho menos cuando pone huevos de oro. No se pretende generalizar, está claro, tanto como que las administraciones deben impedir comportamientos corruptos.

 
Arona-gate

La Comisión del Territorio y Medio-Ambiente de Canarias, la temida y denostada COTMAC, es eliminada, sin rubor, del nuevo Proyecto (art. 13). Este organismo está compuesto por el consejero del gobierno canario de política territorial y medioambiente, representantes de otras consejerías autonómicas, cabildos y ayuntamientos, así como de la Agencia de protección del Medio Urbano y Natural. Las ponencias técnicas provinciales están formadas también por los representantes de colegios profesionales de arquitectos e ingenieros industriales, expertos en medioambiente… etc. Que desarrollan informes relacionados con los intereses y las competencias supramunicipales, insulares o de la comunidad. Este organismo era pieza de caza mayor, odiada hasta el paroxismo por los promotores inmobiliarios, gestores de planes parciales y algunos PGOU con intereses inconfesables. Gratis Total y servido en bandeja de plata por un gobierno fiel a su hoja de ruta, sus ocultos intereses particulares. Este organismo es/era un elefante con pies de barro, mastodóntico en su funcionamiento, pero imprescindible en su labor de evitar fraudes de ley y dar coherencia a un territorio, escaso y en riesgo constante de deterioro.
 
Sobre la mesa-Bajo la mesa

Es justo reconocer que los proyectos que recibían el sello de entrada en la COTMAC, eran sometidos al sueño de los justos y los informes se envolvían en papel de color “años de paciencia”. Este organismo precisaba urgentemente una actualización, pero en ningún caso su desaparición. Los buitres especuladores están de enhorabuena, pronto regresarán aquellos disparatados años 60 y 70 que quebraron el paisaje canario. Recuerden la vergonzante estructura al borde de la costa visible desde  la Autopista del Sur a la altura de Tabaiba, un símbolo de una época cuyo regreso debemos impedir. Por cierto, a ver cuando coño proceden a su demolición.

Un artículo de opinión no es escenario para relacionar los dislates a los que esta ley pretende dar cobertura. Existen foros, pliegos de alegaciones y organizaciones sociales que se oponen a este articulado. Algunos detalles son sonrojantes: Fomenta la arbitrariedad reguladora, con la improvisación primando sobre la previsión. Capacita y favorece la expropiación privada de suelo, quedando la administración en un vergonzoso 2º plano. El suelo rústico se difumina en eufemismo ofensivo: Es rústico aquel terreno no clasificado como urbano o urbanizable en función de la amenaza de “los suelos urbanizables no sectorizados”, sin sujeción a plazo crítico. No se recordaba disparate semejante desde aquel famoso decreto del año 97, cuando toda España pasó a ser urbanizable: Aznar-Destroyer.

El anteproyecto es un ataque premeditado al Planeamiento Territorial, a definir un concepto urbanístico a largo plazo que armonice territorios respetando la insularidad e imposibilitando actuaciones improvisadas, sujetas a intereses particulares sin tener en cuenta la singularidad canaria. Un sistema único, una biodiversidad a conservar, sin posibilidad de dañar la belleza.
El Parlamento tendrá la última palabra
Llevamos tiempo luchando contra los enemigos de esta tierra, contra los godos usurpadores de nuestras riquezas. Luchamos a brazo partido contra mercenarios políticos, como el denostado José Manuel Soria, de oscuro pasado e indigno presente que intentó contaminar nuestras islas con Reppsoles frustrados. Ha llevado al límite sus particulares intereses con el “impuesto al sol” que le está abrasando las manos y bloqueando su particular puerta giratoria. ¿Cuál sería el calificativo para el ministro? ¿Totufo, belillo o sorullo…? Tengo mis dudas, quizás puedan ayudarme, soy de origen celta y no domino muy bien esto.

Parece claro, recordando un artículo pasado, que aunque podríamos seguir abundando, Canarias es un entorno único en sus aspectos paisajístico y bioclimático. No nos visitan sin más, porque sí, no es aleatorio. Es un orgullo para los canarios y para nuestros amigos. A veces, me pregunto, a todo esto: ¿Qué diría el añorado mero Pancho?

Publicado en el Digital de Tenerife el 9 de Abril de 2016
  











*Moncho Rouco
Arquitecto Técnico y constructor. Columnista en varios medios de comunicación


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